Mariposas grisasuladas

Cómo es posible

que las pequeñas mariposas,

las diminutas mariposas,

se puedan encontrar

en campos enormes de hierba.

Cómo es posible

que coincidan en sus trayectorias.

Dos mariposas en una misma flor,

es un desafío galáctico,

una paradoja cuántica,

igual de poderosas que un agujero negro.

Vuelan, se van…

y vuelven a coincidir…

Silencio.

El teléfono, el messenger y el atún

Nos lo dijimos todo, porque entonces se telegrafiaban las almas

Llamabas por teléfono a mi hora de comer, eran tacos de atún, alguna vez no los comí que debía irme a dar clases.

Por las noches escribía largas cartas de amor a modo de diario,

las guardaba en usb y en destartalados ordenadores de locutorios cercanos, intentaba enviarlos por email.

El messenger ya no era una opción, la distancia del Atlántico, no cuadraba los horarios.

Nuestros días, eran nuestros días, serían nuestros días.

Todo lo planeamos, parece que entonces resultó, y la calle Durango y las tostadas Cueto, pueden corroborarlo.

Ahora ya no como atún, ya no hay messenger y el email no pasa por sus mejores tiempos.

Son tiempos en que el amor se cultiva en Whatsapp, en vídeollamadas y fotos de móvil.

Me quedo con el emocionante turururún, el zumbido de las viejas computadoras, las teclas borradas y los 10 pesos de la hora de internet.

Y todo sucedía después del cometa.

Ahora son ovnis

Para amar a nuestros viejos y viejas

hay que vestirse de astronautas

Para escuchar sus historias

hay que untar distancia

Un hasta pronto

entre líneas hasta nunca

entre líneas hasta que se pueda

entre líneas ahora

Amar a nuestros viejos y viejas

es subirte al Apolo 11

es ir a la luna, es ver a la luna

es no sentir a la luna

Nuestros viejos y viejas

ahora son ovnis

son meteoros

son estrellas fugaces

son luz.

 

Nunca nos vamos, nunca llegamos

Perdí el avión de vuelta,

los que migramos en avión

siempre perdemos el avión de vuelta.

 

Por perder, perdí el acento

se nos traspapelan con los acentos

de las tierras de acogida.

Sonamos a un lugar que no existe,

porque lo llevamos en nuestra espalda.

 

Todo se vuelve elástico:

las historias

los sabores

los afectos.

el tiempo entre vuelta y vuelta.

 

Los que migramos

nunca nos vamos

nunca llegamos.

 

Algunos, por perder

pierden la vida

porque mueren migrando.

Son siempre migrantes.

Xocolatl fresco

Ya no vengo de la gran laguna,

ni del ombligo del mundo

ahora soy cholulteca,

me bautizaron con xocolatl fresco.

Crucé el cerro por dentro,

afuera los pedernales de obsidiana

apagaron los reflejos

de los espejos humeantes.

Soy cholulteca, soy obsidiana

y el conejo de la luna me cuida.

Heno viembre

Entre sus orejas cabía
la Vía Láctea entera.
Sus saltos lo llenaban todo.

En nuestros brazos
le susurraba a sus antepasados.

Cerraba los ojos al volar.

Su discurso para revolucionar
al mundo, era su nariz
su acorazonada nariz.

Luchaba como un conejo,
olía a heno de las montañas
y siempre buscaba la luz.

De pie preguntaba por el horizonte.

Su última cena fueron una veintena de besos.

Nunca había besado tanto.

Rita y Roque

Rita y Roque se conocían de siempre, se sabían de siempre.

A veces parecían nubes, se agrupaban como nubes o viajaban de un lado a otro como cruzando el cielo, se evaporaban y llovían.

Las tortugas se cansan, que el caparazón les pesa mucho, como a todos y todas.

Volaban nadando y miraban como si fueran viejas, porque las tortugas siempre son viejas.

Las tortugas son muy de sus ideas, por eso Rita y Roque ya no quisieron llegar a su séptimo verano. En verano llegaron, en verano se fueron.

Rita era la de las iniciativas y Roque no podía estar sin Rita.

Las tortugas viajan solas, para encontrarse con sus pares, como siempre…