Domingo

Salimos juntos, por nuestra nueva calle que desde donde inicia se puede mirar su final, era domingo aun había sol. Emprendimos un paseo dominical.

Caminamos por la fábrica hasta llegar a la estación de trenes, continuamos por la calle de la tía Sara, ahí nos topamos con otro mexicano, seguramente el mexicanos numero dos de Vilagarcia, es de Tijuana, intercambiamos teléfono y seguimos con rumbo al mar.

La arena estaba limpia, recién puesta y arreglada por el ayuntamiento, el mar frío como siempre, el aire Atlántico repasando nuestros ojos. Decidimos tomar el camino de vuelta por la calle de la Marina hasta doblar en el callejón, llegar al ayuntamiento y seguir por las calles pequeñas de los Duranes.

Fin del paseo, regresamos a casa y nos tiramos en sofá.

Así de sencillo, así de feliz, así como cualquiera en domingo.